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Estado de la Ciencia y Legislación Vigente 

En cuestión del electromagnetismo se confirma que no hay evidencia alguna de daño a las personas expuestas a este tipo de emisiones y que el cumplimiento del límite de 100 microteslas fijado por el Consejo de la Unión Europea, a través de la Recomendación de la Unión Europea, de 12 de julio de 1999 [PDF], garantiza la protección de la salud de los trabajadores y consumidores.

Todo lo expuesto queda avalado por los trabajos de investigación más recientes realizados sobre el tema, entre los que destacan los siguientes por su calidad científica:

Ámbito internacional:

  • La Organización Mundial de la Salud (OMS) elaboró en 2007 su informe “Campos electromagnéticos y salud pública: exposición a campos de frecuencia extremadamente baja”. Esta publicación concluye que no procede señalar ninguna cuestión sanitaria sustantiva relacionada con los campos eléctricos de frecuencia extremadamente baja y niega una relación de causalidad entre la exposición a campos magnéticos de frecuencia extremadamente baja y posibles efectos cancerígenos sobre la salud.
    Así mismo, y basado en la evidencia científica, este informe sostiene que no es necesario reducir los límites de exposición internacionales vigentes, y que no existen garantías de que la reducción de los actuales niveles de exposición conlleve una mejora de la salud de la población.
  • La Comisión Internacional sobre Protección Frente a Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP), compuesta por un equipo de expertos científicos independientes, estudia y elabora recomendaciones sobre la protección frente a las radiaciones, tanto de ultrasonidos como electromagnéticas. El resultado de los estudios y revisiones elaborados por la ICNIRP, en combinación con análisis de riesgos realizados conjuntamente con la Organización Mundial de la Salud (OMS), queda recogido en las Guías de exposición, que establecen límites de exposición a los diferentes tipos de radiaciones.
  • Las Guías de exposición son utilizadas por diversos organismos, como la Comisión Europea, para elaborar legislación sobre protección al público o a los trabajadores, o regular límites de emisión para los fabricantes de equipos que emita radiaciones no ionizantes. En 2010 se publicó la guía “Guidelines for Limiting Exposure to Time-Varying Electric and Magnetic Fields (1 Hz - 100 kHz). Health Physics 99(6):818-836”, en la que se indica que “Los límites en esta directriz se han basado en evidencias sólidas relacionadas con efectos agudos; la información disponible en la actualidad indica que cumplir con estos límites protege a los trabajadores y miembros del público frente a los efectos adversos para la salud de la exposición a campos electromagnéticos de baja frecuencia. Los datos epidemiológicos y biológicos sobre enfermedades crónicas fueron cuidadosamente revisados y se concluyó que no hay una evidencia clara y convincente de que estén relacionados de forma causal con la exposición a campos electromagnéticos de baja frecuencia”.

Ámbito europeo:

  • El Consejo de Ministros de Sanidad de la Unión Europea publicó, en 1999, la “Recomendación del Consejo relativa a la exposición del público en general a campos electromagnéticos 1999/519/CE”, fijando el umbral o límite de campo magnético en 100 microteslas para el suministro de energía eléctrica doméstico (a una frecuencia de 50 Hz). Como consta en esta Recomendación, el límite de 100 microteslas se ha fijado con un amplísimo margen de seguridad, atendiendo al principio de precaución y considerando sus efectos a largo plazo.
    Dicha recomendación se revisa periódicamente como forma de asegurar su fundamento en las evidencias científicas más recientes. La Comisión Europea concluyó en su informe Report from the Commission on the application of Council recommendation of 12 July 1999 (1999/519/EC) on the limitation of the exposure of the general public to electromagnetic fields (0 Hz to 300 GHz). Second Implementation Report 2002-2007, publicado en 2008, que no encontró ninguna evidencia científica que muestre una necesidad de revisar las restricciones básicas y los niveles de referencia establecidos en la citada Recomendación del Consejo.
    Posteriormente, en enero de 2009, el Comité Científico para Nuevos y Emergentes riesgos para la Salud (SCENHIR), publicó su última opinión bajo el título Health Effects of Exposure to EMF tras revisar la base científica y, por tanto, la idoneidad de los límites de exposición. En ella mantiene inalterada la expresada previamente en 2007, que “no encontró una evidencia científica consistente que mostrara la necesidad de revisar las restricciones básicas y los niveles de referencia propuestos en la Recomendación del Consejo”.

Ámbito estatal:

  • El catedrático de Magnetismo de la Materia y Vicepresidente de la Comisión de Magnetismo de la IUPAP (International Union of Pure and Applied Physics), Antonio Hernando Grande, con fecha 12 de enero de 2001, elaboró el “Informe sobre las recomendaciones relativas a la exposición a campos electromagnéticos del Consejo de a Comunidad Europea de fecha 12 de julio de 1999”, en el que se comprueba que la recomendación europea de 1999 (apartado 9 del preámbulo) tiene como objetivo proteger la salud de los ciudadanos y se aplica de forma especial a las zonas en las que los ciudadanos pasan un lapso de tiempo significativo. Por lo tanto, está pensada para exposiciones normales, entendiendo por tales las del ciudadano medio en su vida cotidiana. El nivel de referencia (o límite de exposición) que asegura el cumplimiento de la restricción básica es de 100 microteslas (para una frecuencia de 50 Hz), como se ha señalado, y se establece en el anexo III, cuadro 2, cuarta línea de la tabla de dicha recomendación de la Unión Europea, tal y como se justifica en el informe pericial físico del profesor Hernando que contiene la explicación.
  • El Ministerio de Sanidad y Consumo publicó en mayo de 2001, el informe “Campos electromagnéticos y salud pública”, en el que se concluye que, tras la investigación llevada a cabo por el comité de expertos constituido a instancias del Ministerio de Sanidad y Consumo, la exposición a campos electromagnéticos no ocasiona efectos adversos para la salud, dentro de los límites establecidos en la Recomendación del Consejo de Ministros de Sanidad de la Unión Europea (1999/519/CE), relativa a la exposición del público a campos electromagnéticos de 0 Hz a 300 GHz, y, por lo tanto, que el cumplimiento de la citada recomendación es suficiente para garantizar la protección sanitaria de los ciudadanos.
  • El gobierno español publicó el Real Decreto 1066/2001, de 28 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento que establece condiciones de protección del dominio público radioeléctrico, restricciones a las emisiones radioeléctricas y medidas de protección sanitaria frente a emisiones radioeléctricas. Este Reglamento fue dictado en España por los Ministerios de Sanidad y Consumo y Ciencia y Tecnología para evitar cualquier alarma social en materia de electromagnetismo, y es refrendo y aplicación directa de la citada Recomendación de la Unión Europea, de 12 de julio de 1999, asumiendo sus criterios de protección sanitaria (preámbulo) y estableciendo los mismos límites de exposición y restricciones básicas, siendo idénticos los anexos o cuadros de niveles y ratificándose el límite de 100 microteslas, a 50 Hz, antes reseñado.
  • Posteriormente, en octubre de 2001, la Real Academia Española de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales emitió el un dictamen sobre “Posibles efectos de los campos electromagnéticos residenciales sobre la salud humana”, que ha tenido en cuenta, de forma exhaustiva, más de 100 informes científicos nacionales e internacionales en la materia (incluido el denominado “Informe Karolinska”, de 1992, no ratificado por el propio Instituto Karolinska hasta la fecha).
  • Posteriormente, en el año 2003, el Ministerio de Sanidad elaboró, a través de un comité de expertos, el informe técnico “Evaluación actualizada de los campos electromagnéticos en relación con la salud pública”, que acepta explícitamente los niveles propuestos en la Recomendación Europea antes citada y confirma que su cumplimiento garantiza la salud de las personas expuestas a este tipo de radiaciones.
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